Armonía conmigo y con lo que me rodea

Written by Dr Efraín Hoffmann on Domingo, 17 Septiembre 2017. Posted in Ecología

Nuestra relación con el mundo

Armonía conmigo y con lo que me rodea

            La influencia del pensamiento de Descartes y Newton con su concepción mecanicista, negando la existencia de todo lo que no puede ser medido y cuantificado, si bien ha propiciado el maravilloso desarrollo tecnológico, también nos ha limitado a una concepción  mecánica y desarticulada de la Naturaleza. Anteriormente, al igual que todas las civilizaciones del planeta, nuestra cultura había concebido al ser humano vinculado en una relación viva con la naturaleza. Hasta el punto de que las enfermedades eran entendidas como producto de un desequilibrio entre el individuo y su entorno. Por lo tanto, el enfoque pertinente de la medicina era por lo con siguiente, el de intentar restituir ese equilibrio natural.

 

            Cada célula de nuestro cuerpo funciona con conciencia de unidad, todas trabajan dando lo mejor de sí, cumpliendo cada una su papel para el bien común del organismo. No hay un órgano que sea más importante o que gobierne a los demás, cada célula cumple su propósito genéticamente indicado. Las células del cerebro no se creen superiores a las del hígado, ni éstas más que las musculares. La función de cada una es vital y sin su participación orquestada reinaría el caos y se desintegraría el cuerpo.

            La conciencia egoísta no puede predominar en las células sobre la conciencia ecológica. Si ocurriese algo semejante sobrevendría una anarquía cancerosa. La vida es producto del equilibrio armónico de esas dos tendencias como el yin y el yang en el TAO.

            Sin embargo, nuestro planeta Gaia (nombre griego de la tierra) está padeciendo de una condición de cáncer generalizado, con metástasis en todos los órganos vitales como son: el plancton del mar y los bosques (sistema respiratorio), la capa vegetal y los suelos (sistema digestivo), los ríos y el mar (sistema cardiovascular). Todo por causa de que la Humanidad, que equivale al cerebro de Gaia, se constituyó en el cáncer primario. Por ello predomina el egoísmo, la explotación y la depredación. Nuestro sistema está sustentado sobre bases que no propician la unidad, la cooperación, la vida comunitaria y la integración con la naturaleza y el amor.

            Hemos perdido conciencia de ser parte de la naturaleza, la conciencia de ser para la Tierra lo que las células son en el organismo. Hemos dejado de escuchar la voz de la Naturaleza, la voz del Maestro en todas partes, pero sobre todo la voz del guía interior, que se comunica a través de la intuición y de la inteligencia creativa, pero que permanecerá imperceptible mientras no escuchemos con oídos de discípulo.

            Somos modelados por la sociedad, pero fundamentalmente por toda suerte de mensajes publicitarios cuyos intereses comerciales, seductoramente encubiertos por las más avanzadas técnicas audiovisuales, terminan imponiéndonos todo cuanto debemos consumir,  poseer y realizar para alcanzar una felicidad ilusoria. Perdemos la capacidad de experimentar el goce de nosotros mismos, necesitamos ser apreciados por lo que hacemos, por lo que tenemos y por lo que aparentamos, perdemos la guía interior y se bloquea la inteligencia creadora. La sociedad no está interesada en que maduremos, haciéndonos inteligentes para descubrir la individualidad,  pues así ninguno de nosotros podría ser explotado ni sería supersticioso ni sería manipulado por la psicología de masas.

            El estilo de vida contemporáneo es el causante de las enfermedades y la crisis ecológica. Es la sociedad de consumo postindustrial la que fabrica los males, la intoxicación, la contaminación, la mala alimentación y las presiones estresantes de hoy. Y así como crea las enfermedades, también, ofrece los tratamientos: una medicina orientada a tratar los síntomas abusando de drogas y terapias supersofisticadas para alimentar a la poderosa industria farmacéutica y a todo el sistema vigente de salud. Una terapéutica que alivia los síntomas, pero que perpetúa las enfermedades.

            ¿Cómo podemos esperar que alguien que contamina su cuerpo sin consciencia de amor a sí mismo, de cuido personal ni de mantenimiento, pueda tener consciencia ecológica? Todos los problemas, que nos afectan son por falta de amor.  La crisis planetaria avanza hacia su hora de más oscuridad. Las estadísticas que reflejan las aterradoras y catastróficas consecuencias de la depredación, como por ejemplo: el que se extingue más de 40 especies diariamente, que se arrasa con más de media hectárea de selva tropical por minuto, y que la velocidad de la destrucción es inconmensurablemente mayor que la capacidad de regeneración natural, parecen indicarnos que marchamos hacia la extinción de la Vida.

            Mientras los capitales que rijan la economía mundial no se convenzan de que es preferible prevenir que curar y comiencen a invertir en la medicina preventiva, en productos ecológicos y en la recuperación de la calidad de vida. Somos nosotros los únicos responsables del curso que siga la historia, ¡comencemos ya! Comienza por ti, por tu familia... por tú hogar... a pesar de que ningún esfuerzo está perdido,  tampoco ninguno es suficiente pues la condición de Gaia, nuestro hogar, es de magna gravedad y de  pronóstico incierto. Sin embargo, el momento más oscuro de la noche es justo antes del amanecer. Emerge una nueva era. Una nueva era que estará caracterizada por una nueva migración, por una nueva conquista, por una nueva revolución, pero que no será de orden territorial, ni ideológica, será hacia un estado de conciencia superior. Será la Era de la Unidad, el reino del Amor del que hablan las escrituras.

            Una nueva era que marcará el final del Cenozoico, porque estamos entrando a una etapa de mayor conciencia de convivencia. No solo de convivencia armónica entre los humanos, sino de mayor respeto y hermandad con el componente no-humano de nuestro organismo planetario. Esta es la única posibilidad que tenemos para la supervivencia, entrar en esta nueva era de Amor, de cooperatividad, de unidad la era ECOZOICA.

            Vivimos cada día más alejados de la naturaleza y de las necesidades de nuestro Ser Real. Todos perseguimos elevar el nivel de vida, en busca de dinero, posesiones, éxito y poder. Todos estamos tan ocupados en lo que tenemos que hacer, que no nos queda tiempo para disfrutar simplemente de la gracia de ser y estar. Tenemos que hacer UNA REVOLUCIÓN DE CONCIENCIA.

            Los invito a formarse como PROMOTORES en CALIDAD DE VIDA Y SALUD INTEGRAL mediante un diplomado teórico-práctico creado por La Fundación Hoffmann Salud Integral y La Universidad de Carabobo. Para mayor información, contáctanos.

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Dr Efraín Hoffmann

Dr Efraín Hoffmann

Dr Efraín Hoffmann, creador y principal representante del Sistema Hoffmann; el cual combina la medicina moderna con la sabiduría de la medicina alternativa para tratar enfermedades de forma integral: mente, cuerpo y espíritu.